domingo, 16 de diciembre de 2007

Doña Jovita


¿Quien es Doña Jovita?:
José Luis Serrano su creador, Villa Dolores fue su cuna, en el valle de Traslasierra. Con esa suerte encima, Serrano busca superar la barrera geográfica, achicar las distancias culturales y mostrar las costumbres y modos de vida de quienes habitan de aquel lado de la montaña.

"Detrás de las sierras están ustedes...", suele decir Serrano, parafraseando al propio Brochero. Pero sobre todo, lo que cuenta, lo que muestra, lo que desea enseñar, lo hace, desde hace más de 19 años a través de una entrañable viejita de los cerros, "Doña Jovita".

Doña Jovita icono Cordobés:
El camino es el humor, apuntado en formas directas a temas diversos, pero como si se tratara de una simple comidilla que suelta esta mujer serrana. Desde la candidez y la ternura muestra la picardía y la viveza del hombre de campo, de quién vive en los recovecos de las sierras o en sus poblaciones.

Doña Jovita nació y vivió siempre en Traslasierra, criando cabras, gallinas, haciendo pan... sobreviviendo.

Casada con "El Benito", ya "finado", la abuela viuda cuida y cría a sus nietos, resultado, en algún caso, de un "mal paso" de "l'hija", "La Rosa Rita", que se fue a trabajar "pa´Guenosaire", y no se sabe bien porque le empezaron a decir la "Risa Rota"...

"Le han quedado dos dientes nomás, nos cuenta ella".

El Olegario, su eterno compañero, es un gallo que silencioso y pacientemente pareciera escuchar y soportar las ocurrencias de la vieja...

Serrano encierra en esta mujer, todas las mujeres de todas las épocas y de una región. Sagaz, astuta, inteligente, echa por tierra con su enorme sabiduría, el perjuicio de los oriundos de las grandes ciudades que llegan por turismo a la zona, creyendo que "el paisano es sonso".

La sapiencia de los años, del diálogo permanente con el silencio; las estrellas ahí, al alcance de las mano donde parece que Dios está más cerca y sin embargo otras parece tan lejos... el contacto con la vida silvestre al natural, se sintetizan en esta viejita querible, simpática, dulce, actualizada, perspicaz, inquieta, con la simpleza de los elemental ... casi con la lógica de un niño pero que encierra una enorme profundidad.

Dice lo que quiere, no se calla... Serrano no se calla haciendo hablar a la Jovita, transmitiendo la idiosincrasia de su gente, contando sobre las costumbres, los valores, los modos ancestrales y autóctonos de hacer las cosas; por qué se ríen, de qué se ríen; por qué lloran; por qué, aún con ¿cuántos? años encima, la inocencia y la ingenuidad permanecen intactas.

Desde "las tablas", el "primer travesti rural", como suele bromear Serrano, nos pasea por dentro y por fuera... hace alusiones a la realidad que viven los argentinos, a través de chascarrillos que se van colando en las historias que desgrana con su modo muy particular, mediante interrupciones, olvidos, largos silenciosos de cara pícara.

Serrano, a través de la incauta idea de que vamos a ver un humorista cordobés, nos sienta frente a un escenario para reírnos, si, pero para ver también desde otro lugar... para mirar con otro cristal,,, para ver tras-la-s-sierras... para mirarnos... para vernos... para reconocernos.